Fue el pasado sábado en el Parque tras no poder revertir un 0-4 en favor de Peñarol, club de San Juan, que ahora jugará la final cuyana con San Martín de Mendoza.

Era el partido más importante en años para Victoria, era la oportunidad de demostrar que el fútbol de San Luis y del  interior está a la altura de cualquier certamen. Era el momento de demostrar muchas cosas. Pero nada de esto paso.

En San Juan, Peñarol se quedaba con el primer partido por 4-0. Esto obligaba a que Victoria saliera decidido a buscar el gol. Pero los minutos pasaron y encima perdió un hombre a la media hora de juego.

El clima ya estaba caldeado, el árbitro estaba decidido a suspenderlo pero se pudo continuar veinte minutos más tarde.

En el complemento y cuando el conjunto local nada podía hacer para revertir el marcador, el colegiado decidió dar por terminado el partido tras una lluvia de bengalas y bombas de estruendo.

Pero lo más grave estaba por suceder. Cuando los jugadores de Peñarol se disponían a salir del campo de juego rumbo al vestuario, éstos se toparon con los portones de acceso cerrados y con sus pares de Victoria enardecidos, a tal punto, que tras insultos, empujones y el increíble ingreso de parte de la hinchada al campo de juego, tuvieron que unir para evitar un linchamiento.

Camisetas blancas corrían hacia la otra punta del campo de juego sorteando golpes y piedras que caían de todos lados para después saltar el alambrado.

Una verdadera vergüenza por donde se lo analice.


Nota: Redacción  Fotos: Omar Barrientos/DSL