Un 4 de junio de 1938 se ponía en marcha en Francia el Mundial FIFA con el choque entre Suiza y Alemania. Argentina no participó tras no ser elegida como sede mientras que Italia lograba el bicampeonato.

En plenos Juegos Olímpicos de Berlín 1936, FIFA informó que la tercera Copa del Mundo se iba a desarrollar en Francia.

Argentina daba por seguro que sería la organizadora entendiendo que habría alternancia entre los continentes de América y Europa para cada edición (Uruguay 1930 – Italia 1934).

Sin embargo y por influencias políticas, Francia fue la elegida en base al número de estadios y por el rápido y fácil trasporte de las selecciones del «viejo continente».

Por tal motivo, casi todos los países de América renunciaron a la fase clasificatoria como Uruguay, con problemas con FIFA, Colombia y la Argentina, que se había asegurado la clasificación pero que decidió no ser de la partida porque los clubes de Primera División no cedieron sus jugadores.

Brasil, interesada en organizar la edición de 1942, sí asistió y fue el único representante sudamericano.

La Copa del Mundo de 1938 fue la última en utilizar el sistema de juegos a simple eliminación. Si había un empate en tiempo reglamentario, se pasaba a una prórroga de 30 minutos y si el marcador seguía igualado, se debía disputar un partido de desempate en otra fecha.

Esto le sucedió al cruce entre Suiza y Alemania quienes inauguraron el certamen, un 4 de junio de 1938 en París.

Jugadores de la Alemania nazi durante el Mundial de 1938.

Fue un empate 1-1 que, cuatro días más tarde pero en el Estadio Olímpico de Colombes, se definió en favor de los suizos por 4-2.

Desempate entre suizos y alemanes en el Olímpico de Colombes.

La Copa del Mundo, en definitiva, iba a quedar en poder del último campeón, Italia que alcanzaba la gloria de manera consecutiva tras vencer por 2-1 a Noruega, 3-1 a Francia, 2-1 a Brasil y 4-2 a Hungría en la Final.


Nota: Redacción