Este viernes anunciaron el lanzamiento del proyecto “Rugby 2030, hacia una nueva cultura”, que intentará concientizar sobre los episodios violentos protagonizados por rugbiers. La iniciativa arrancó a principio de año a raíz del asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell.

Una manada de jugadores de rugby asesinaron a Fernando Báez Sosa en enero en Villa Gesell y el episodio hizo reaccionar a las autoridades de la Unión Argentina de Rugby. De una buena vez asumieron que estaban frente a un problema. Por eso, este viernes anunciaron el programa “Rugby 2030, hacia una nueva cultura”, que propone “reconocer, responsabilizar y resolver la conflictividad relacionada con el rugby en Argentina, buscando crear una nueva cultura acorde a nuestros tiempos, reduciendo la violencia en todos sus aspectos”.

La iniciativa se implementará durante dos años e involucra a todas las partes de este deporte en el país: directivos, entrenadores, jugadores, familias, uniones y clubes.

 

Este programa surgió como resultado de un trabajo que inició la UAR a comienzos de este año en la búsqueda de que los clubes sean una herramienta fundamental a la hora de abordar los conflictos, especialmente entre los jóvenes y contribuir a erradicar la violencia de la comunidad del rugby.

En febrero se constituyó una comisión permanente dedicada a trabajar el tema, se realizaron reuniones con la Secretaría de Deportes de la Nación, sponsors, medios de comunicación y otras federaciones deportivas hasta concretar el programa.

Marcelo Rodríguez, presidente de la Unión Argentina de Rugby, lo explica: “Creemos que el mejor legado para las generaciones futuras del rugby argentino es asumir todos juntos este reto que implica una nueva cultura del rugby acorde a una sociedad del siglo XXI. Son 130 mil chicos y chicas que juegan en Argentina y tenemos la oportunidad de formarlos y contenerlos, con el rugby como una herramienta de verdadera integración social”.

Y finalizó: “Tomar la decisión de abordar esta problemática es consecuencia de la escucha activa que la UAR tuvo con distintos sectores y referentes, diálogos que facilitaron los consensos necesarios para actuar sobre la conflictividad en el rugby”.


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