Un 11 de julio de 2001 en Colombia se disputó la 40° edición del máximo torneo de selecciones de la Conmebol. Atentados y amenazas de muerte, las claves para que AFA no participara.

La rotación de sedes para la Copa América determinó que en el 2001, por la 40° edición, Colombia era la asignada y en pleno inicio del siglo XXI, la situación política y social en el país «cafetero» no era la ideal.

La crisis entre el Gobierno de Colombia y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) se había recrudecido unos meses antes.

Un atentando en Medellín, sede del Grupo C donde participaría la Argentina, fue el primer aviso de alerta con siete fallecidos y cientos de heridos.

Luego, un 4 de mayo, un ataque similar se produjo frente en el Hotel Torre de Cali donde se concentraban las oficinas de la Conmebol con 30 personas heridas y unos días después otro en el Parque Lleras de Medellín dejando ocho víctimas fatales.

A fin de ese mes, tres atentados se producían en distintos puntos de Bogotá con cuatro fallecidos y más de 20 heridos.

Para la Conmebol la preocupación era evidente pero la Federación Colombiana y el propio Gobierno garantizaron la seguridad de un evento que ya era cuestión de Estado.

Después de una cierta paz, el 25 de junio las FARC secuestraron a Hernán Mejía Campuzano, vicepresidente de la Federación Colombiana de Fútbol. El directivo fue liberado dos días más tarde cuando Conmebol había decidido la suspensión o el cambio de la sede a Brasil.

Pastrana, presidente de Colombia, manifestaba que: «Quitarnos la Copa América es el peor atentado». Luego de negociaciones con Nicolás Leoz, por entonces presidente de la Conmebol, y diversos mandatarios de Sudamérica, el 30 de junio Colombia fue ratificado como sede pero el torneo fue aplazado para 2002.

Sin embargo, el calendario terminó por descartar esa posibilidad. En enero de 2002 el torneo se cruzaba con la Copa de Oro, en la que participaban México y Canadá, los dos países invitados al certamen. A mitad de año se disputaba el Mundial de Corea-Japón, por lo que disputar la Copa América después la desvalorizaría.

El 5 de julio, menos de una semana antes del inicio del torneo pactado para el 11 de julio, la Conmebol cedió ante las presiones de la televisión y los patrocinadores, y dejó la Copa América tal cual estaba programada en un principio.

La Argentina, pese a todo, decidió no participar. El 27 de junio había llegado al consulado argentino en Bogotá una carta de amenaza a la delegación nacional. Si bien hubo diálogos entre los mandatarios Andrés Pastrana y Fernando de la Rúa, no lograron torcer la decisión de Grondona. La confirmación oficial de la ausencia llegó al 9 de julio, apenas dos días antes del inicio de la competencia.

Honduras fue reemplazada por la Argentina y Costa Rica a Canadá, país que desistió de participar por cuestiones organizativas.

Pese a todo, un 11 de julio de 2001 en el Metropolitano de Barranquilla, la Copa América se puso en marcha con los dos compromisos del Grupo A.

En primer turno, Ecuador caía ante Chile por 4-1 y luego Colombia superaría a Venezuela por 2-0.


Nota: Redacción