Un 14 de febrero de 1922 nació con la influencia del ferrocarril, cambió de nombre, de colores pero conserva su «Honor, Pasión y Tradición».

Beazley es una localidad ubicada al Sur-Oeste de la ciudad de San Luis, a solo 65 kms. por Ruta Nacional 146, que se fundó en 1905 gracias a una donación de 600 hectáreas durante la gestión de Benigno Rodríguez Jurado y debido a la influencia del ramal ferroviario BAP (Buenos Aires al Pacífico).

Su nombre es en honor a Francisco Beazley, dirigente designado en 1904 por Julio Argentino Roca como interventor de la provincia tras la denominada y sangrienta  «Revolución Puntana» que, impulsada por Francisco Sarmiento, había derrocado a Jerónimo Rafael Mendoza.

El personal del ferrocarril se radicó en la localidad donde interactuó con los empleados agropecuarios de la zona, no solo de manera social, sino también deportiva.

El fútbol, la disciplina por excelencia de la época, influyó para que un día como hoy, en 1922, se fundara el BAP Beazley adoptando los colores verde y blanco que , según el relato de boca en boca entre los habitantes de la localidad, había sido elegido en honor al club porteño Ferro Carril Oeste.

El primer campo de juego estaba ubicado en el predio del ferrocarril, a la vera de los talleres y la plaza de maniobras, pero la sede estaba en Av. San Martin y Belgrano, gracias al aporte de una familia del lugar.

El BAP Beazley era popular en la zona con clásicos ante «colegas ferroviarios» de Alto Pelado, Mosmota, Zanjitas, Cazador y también de Monte Comán.

Después de un tiempo se animó en grande y se afilió a la Unión Puntana de Football llegando a ser campeón de la temporada 1947 superando a los «grandes de la capital» como Victoria, Estudiantes, Dep. Pringles, Juventud, entre otros.

Un año después, bajo la presidencia de Juan Domingo Perón, el ramal BAP cambia de nombre. Pasa a llamarse General San Martín y tal como indican las normas ferroviarias, sus colores característicos eran el blanco y el naranja. El club de Beazley, increíblemente, toma igual decisión.

El ferrocarril, con el correr de los años, fue perdiendo fuerza y el club también ya que, en la localidad, allá por los 60, aparecían en escena Defensores de Beazley y el Club Social y Deportivo Beazley.

Los «clásico» estuvieron pero la relevancia deportiva no. Es así que, veinte años más tarde, los tres clubes se unen gracias a la gestión de socios que no tenían nada que ver con el ferrocarril y a dicha «alianza» la denominan Club Social y Deportivo Independiente adoptando, nuevamente, el color del primer club de la localidad, el BAP, el blanco y el verde.

Gracias a una donación del municipio, el flamante Independiente tiene nueva sede, la que aún mantiene, en las intersecciones de Monseñor Di Pascuo, Silvio Cadelago e Hipolito Yrigoyen donde, en 1986 levanta un imponente salón de usos múltiples.

La privatización de los ferrocarriles por parte de Carlos Menem en los noventa llevó a que el tren de pasajeros dejara de circular por la localidad y en menor intensidad el de carga.

Esto afectó la actividad económica de la zona y también del club. Muchos de los habitantes y socios emigraron y los pocos que quedaron al mando de la institución buscaron el cobijo del municipio pero fue peor.

Recién en el 2008 y gracias a la actividad de los jóvenes de la zona, el Club Social y Deportivo Independiente despertó de su letargo.

Hace unos años buscó la ayuda clave y necesaria para que hoy esté más vivo que nunca con actividades sociales, con divisiones inferiores y con objetivos concretos como reza el slogan de la actual comisión, «Honor, Pasión y Tradición».

Salud Independiente, felices 98 años de vida.


Nota: Gustavo Falduti  Colaboración: CSDI  Fotos: CSDI/Beto Galmes