Un 16 de octubre de 1968, en el marco de los Juegos Olímpicos de México, los atletas afroamericanos Tommie Smith y John Carlos, hicieron el saludo del «Black Power».

Un día como hoy en el Estadio Olímpico de la Ciudad de México, los atletas afroamericanos Tommie Smith y John Carlos, hicieron el saludo del «Black Power».

Fue en el podio, originando un incidente que desnudó las flaquezas morales del Comité Olímpico Internacional (COI) e iniciando una de las emocionantes historias del deporte.

Luego de los asesinatos de los luchadores por los derechos civiles, Malcolm X (1965) y Martin Luther King (1968), la sociedad de color de los Estados Unidos vio surgir un nuevo movimiento, el «Black Power».

Éste estaba inspirado en los conceptos del libro de Richard Wright, sobre el orgullo «negro». Sin ser un movimiento violento, era mas radicalizado y significaba acciones concretas como bloqueos, marchas y boicots.

Cuando en los juegos Olímpicos de México ’68 los corredores afroamericanos Tommie Smith y John Carlos obtuvieron la medalla de oro y de bronce en la carrera de los 200 mts llanos, subieron al podio con guantes negros, elevaron el puño y bajaron la cabeza mientras sonaba el himno de los Estados Unidos.

Pese a que estaba todo planeado, debido a los nervios, Carlos olvidó su par de guantes negros en la villa, como solo tenían el par de Smith, se los repartieron, uno utilizó el izquierdo y el otro el derecho, hecho que creó falsas conjeturas.

El ganador de la medalla de plata, el australiano Peter Norman, al tanto de lo que harían sus colegas, se sumó a su protesta llevando al igual que ellos, la insignia del Proyecto Olímpico para los Derechos Humanos.

El norteamericano Avery Brundage, presidente del COI, olvidándose que en 1936 no objetó el saludo nazi durante los Juegos Olímpicos de Berlín, ordenó la suspensión de Smith y Carlos del equipo olímpico estadounidense. También solicitó que fueran expulsados de la villa Olímpica, la autoridades locales se negaron aduciendo que eran invitados del estado mexicano.

Sus carreras atléticas terminaron, la sociedad blanca de los Estados Unidos los condenó al olvido inmediato.

La revista Time mostró el logo olímpico de los cinco anillos con las palabras «Más furioso, más sucio, más feo», en vez del clásico «Más rápido, más alto, más fuerte», ambos debieron conformarse con pasarse a la NFL donde les arruinaron el físico.

Por ayudar en la protesta, Norman corrió igual suerte al ser separado de inmediato del equipo olímpico australiano, a pesar de ostentar el récord nacional, le impidieron participar en las eliminatorias para Munich ’72.

Años después por una vieja lesión en el talón de Aquiles, sufrió una gangrena que obligó a amputarle la pierna, por la depresión se volvió alcohólico, muriendo el 3 de Octubre de 2006.

Tommie Smith y John Carlos, viajaron a Melbourne para su funeral y fueron quienes portaron su féretro hasta su morada final, demostrando que el espíritu olímpico vive para siempre, pero solo en los atletas.


Nota: Redacción