La «máxima» del automovilismo mundial pone en juego una nueva fecha de la temporada en el mítico trazado italiano. De los actuales pilotos, solo Raikkonen lo conoce.

La Fórmula 1 regresa a Imola después de 14 años de ausencia y para la gran mayoría de los pilotos se tratará de una experiencia inédita, salvo para el veterano finlandés Kimi Raikkonen, único que supo hacerlo antes.

El Gran Premio de Emilia Romagna será el decimotercero de una temporada también inédita tras la irrupción de la pandemia global de Covid-19 que, debido al rebrote que se registra en Italia y en otros países de Europa, impedirá que el regreso tenga un marco acorde.

Se correrá sin público en las gradas debido a las restricciones impuestas por las autoridades para evitar la propagación de los contagios, situación que no le quitará brillo al reencuentro de la máxima categoría con el Autódromo Enzo y Dino Ferrari.

Catorce años pasaron desde el último Gran Premio de San Marino que consagró vencedor en 2006 con Ferrari al legendario séptuple campeón mundial alemán Michael Schumacher, cuyo récord de coronas en la Fórmula 1 persigue el británico Lewis Hamilton.

El líder del certamen ya supo mejorar su récord de 91 victorias (llegó a 92 en el pasado Gran Premio de Portugal) y espera seguir sumando en una temporada en la que el «Circo» desembarca por tercera vez en suelo italiano tras las citas en Monza y Mugello.

Pasaron 40 años desde la primera competencia en Imola, que en aquella oportunidad reemplazó a Monza porque el «Templo de la velocidad» estaba siendo sometido a una remodelación, y desde entonces albergó 26 ediciones del Gran Premio de San Marino.

Sin dudas, la más triste de todas fue aquella de 1994, cuando el 1 de mayo el recordado tricampeón mundial brasileño Ayrton Senna encontró la muerte al impactar con su Williams contra un muro al ingresar a la temible curva de Tamburello.

Otros pilotos, como su compatriota Nelson Piquet, el austríaco Gerhard Berger y los italianos Michele Alboreto y Riccardo Patrese, también habían sufrido el rigor en ese sector del trazado que luego sería modificado, aunque demasiado tarde para Senna.

El día de su muerte, el tricampeón mundial brasileño que será homenajeado este fin de semana tenía un mal presentimiento, según el relato de sus allegados, pues un día antes falleció su colega austríaco Roland Ratzenberger durante las pruebas de clasificación.

La tragedia signó aquella tristísima edición del Gran Premio de San Marino que Ferrari conquistó en ocho oportunidades, la primera de ellas en 1982 con Didier Pironi, compañero de equipo del canadiense Gilles Villeneuve, fallecido ese mismo año durante la clasificación del Gran Premio de Bélgica en Zolder.

La siguiente victoria la aportó un año después el también francés Patrick Tambay y las seis restantes llegaron de la mano de Schumacher (1999, 2000, 2002, 2003, 2004 y 2006).

Ese último triunfo del alemán signaría la última participación de la Fórmula 1 en Imola, un circuito desconocido para los actuales pilotos de la categoría salvo para Raikkonen, que debutó en 2001 con Sauber y fue el último campeón de Ferrari en 2007.

El finlandés que hoy compite con Alfa Romeo disputará este fin de semana su Gran Premio número 324, una cifra nunca antes alcanzada por ningún otro piloto.

Un detalle más en el regreso de la máxima categoría a Imola, donde las actividades se concentrarán en sólo dos jornadas, pues las pruebas libres se disputarán en una sola tanda de 90 minutos el sábado antes de la clasificación.

Ya había sucedido en el Gran Premio de Eifel, cuando las malas condiciones climáticas obligaron a suspender las libres de los viernes, aunque este formato podría adoptarse a futuro con la idea de sumar más competencias al calendario.


Fuente: ANSA