Un 15 de enero de 1891, el profesor de educación física, médico y entrenador James Naismith inventaba un juego que más tarde sería pasión de multitudes.

El profesor de educación física, médico y entrenador canadiense-estadounidense, Dr. James Naismith, inventó el 15 de enero de 1891 el juego conocido como baloncesto.

Exactamente un año después de su invención, Naismith anunció el nuevo juego y sus reglas originales en «The Triangle», un diario escolar de Springfield College.

James Naismith nació el 6 de noviembre de 1861, cerca del pueblo de Almonte en Ontario, Canadá. Estudió educación física en la Universidad McGill, donde tiempo después se graduó. En 1890 comenzó a trabajar como instructor en el YMCA International Training College en Springfield, Massachusetts.

Fue allí, donde se le asignó desarrollar un juego de interior que pudiera ocupar a los estudiantes durante el invierno de Nueva Inglaterra.

Con dos canastas de durazno, una pelota de fútbol y solo diez reglas, nació el juego de «básquet».

Plano Deportivo Un día como hoy James Naismith crea el baloncesto

El juego inicialmente incluía equipos de nueve jugadores y elementos combinados de deportes al aire libre como fútbol americano, fútbol y hockey sobre césped.

Copia original de 1891 de las reglas de «Basket Ball» que fueron adquiridas por la suma de 4,5 millones de dólares.

Más allá del reparo y escepticismo inicial, el deporte explotó en popularidad durante los años siguientes y, en 1936, el básquet tuvo su debut olímpico en Berlín, Alemania.

En esa oportunidad, fue nada menos que el fundador del deporte, James Naismith, quien lanzó la pelota para dar inicio al primer juego.

Naismith imaginó el básquet como una forma para que todos los estudiantes se mejoren física y mentalmente. Si bien el juego se introdujo en una época en la que las escuelas estaban segregadas, Naismith vio a todos como personas con potencial para el deporte. Incluso, a lo largo de su vida tomó medidas para que el básquet pudiera llegar a más jóvenes.

Desde entonces se ha convertido en un fenómeno global que cruza las barreras raciales y de género.

Monumento a James Naismith en Ontario, Canadá. (Getty Images)

Fuente: Agencia