Los recientes ascensos al torneo Federal A de Rácing de Córdoba, Gimnasia y Tiro de Salta, Independiente de Chivilcoy y Ciudad de Bolivar al ser los mejores del Torneo Regional Federal Amateur,  dejaron la evidencia marcada a los cuatro vientos sobre los arreglos corruptos que existen en cada partido y los árbitros coimeros designados a dedo en el fútbol del interior.

Antes del inicio del Federal A y sin tener conocimiento sobre la futura pandemia, algunas voces ya murmuraban los nombres de los equipos que iban a lograr el ascenso a la Primera Nacional.

Luego del parate pandémico, llegó la reanudación del certamen y desde el minuto cero se las ingeniaron para crear un formato que los favoreciera y en caso de que, dentro de los 90 minutos las cosas se complicaran, ya tenían la ayuda de la terna arbitral para que un penal cayera del cielo.

Así fue el camino de Güemes de Santiago del Estero bajo la palma del santiagueño Pablo Toviggino, presidente del Concejo Federal, entidad dentro de AFA que organiza la categoría.

Tengo más nombres para resaltar, pero es de público conocimiento cuales son los demás equipos que ingresaron en la franja tras haber ganado partidos con actuaciones arbitrales a su favor.

El Torneo Regional Federal Amateur, tercera categoría del futbol del interior no fue la excepción.

En este caso, dudosamente también los ascendidos estuvieron siempre bajo el ojo de la tormenta sobre ser favorecidos por fallos arbitrales.

Hay otros equipos que no pudieron llegar a lograr el corrupto objetivo y eso solo se dio porqué dentro de la cancha existe la justicia divina y los árbitros no pudieron ponerse en la delantera del equipo, tampoco cobrarles más de cinco penales en un mismo partido, aunque sí a uno le cobraron tres.

Los intentos de agresión a los árbitros, insultos y gritos de las personas presentes en los estadios acusando actos injustos en las finales del domingo mostraron, a nivel nacional, lo que sucedió en cada rincón del torneo, desde la primera fecha.

Lamentablemente el fútbol del interior se manchó culpa de esta gente. La frase de Maradona se destruyó, les pisaron la cabeza a los clubes honestos, a los dirigentes sinceros, a los jugadores del interior que mientras ganan el peso en diferentes trabajos, también sueñan con crecer en el fútbol argentino.

Les pisaron la cabeza a las familias de esos jugadores y personas que trabajan en los clubes. Les pisaron los sueños a los pibes de abajo y ya no tienen esperanzas. Ensuciaron nuestro fútbol del interior y nadie los frenó.

Los ascensos fueron prácticamente elegidos a dedo, ganaron los ventajeros, los que pusieron la billetera gorda arriba de la mesa, ganaron los amigos Toviggino y Tapia.

Partiendo desde el ascenso de Peñarol de San Juan, Barracas Central y Camioneros, el camino nos marca que paso a paso se fueron acomodando y hoy llegó Ciudad de Bolivar, un club que no milita en ninguna liga local. De más está decir que su máximo benefactor es Marcelo.

De todos modos, sostengo que en el fútbol y en la vida prevalecen y triunfan los que pregonan honestamente, los que sienten al fútbol de verdad y lo desarrollan lealmente.

Esos son la mayoría y no están en bocas de medios nacionales. Todos ellos fueron reemplazados por los coimeros que arreglaron partidos bajo el protagonismo de los árbitros sucios.

Pero, dicen que la mayoría siempre triunfa y los honestos triunfarán. El resto, que traten de poner en paz la cabeza en la almohada, aunque, dudo que la conciencia les pese.

Ensuciaron la pasión del verdadero fútbol de los Argentinos, el del interior.


Por Gonzalo Castro